Alarga Tu Vida

A menudo, cuando hablamos de alargar la esperanza de vida, asumimos que la mayoría de las personas queremos vivir mucho tiempo, cuando en realidad, no tiene porque ser del todo así. ¿importa sólo vivir mucho? Obviamente no, importa alargar nuestras vidas con buenas condiciones de salud, tanto para no ser una carga para los familiares que tengan que estar constantemente pendientes de nosotros, como para poder disfrutar con calidad del tiempo extra del que dispongamos.

Es por esto que cuando hablamos de alargar la esperanza de vida, no estamos siendo del todo precisos con lo que realmente desearíamos la mayoría. En cambio, si hablásemos de extensión de la salud, lo veríamos como un futuro mucho más prometedor, uno que combina la longevidad con niveles de energía juveniles, facultades cognitivas correctas y un cuerpo libre de molestias o dolores.

En otras palabras, un futuro en el que cambies muy poco y puedas seguir haciendo lo mismo que estás haciendo ahora, solo que con algunas arrugas.

A medida que la ciencia avanza descubre información muy prometedora acerca de la longevidad, pero el hándicap principal sigue siendo valorar de manera conmensurable el estadio de salud, especialmente en animales de laboratorio ya que podrían estar plagados de muchas de las afecciones de la vejez, pero aún así es complicado valorarlo, ya que no podemos llegar a saber con certeza si al ratón del estudio le duele la espalda, las articulaciones o se encuentra en plenas facultades.

Afortunadamente, los animales comparten muchas vías biológicas con los humanos y eso significa que los estudios de longevidad animal probablemente se correlacionan bastante bien con nosotros. 

Los datos más relevantes que la evidencia científica a reportado acerca de la longevidad, son los siguientes:

Restricción de calorías: comer menos da como resultado una reducción de la masa corporal, lo que conduce a una reducción en la tasa metabólica y también a una disminución del daño a los tejidos efectuado por los radicales libres al haber una menor oxidación, lo que presumiblemente resulta en una vida útil más larga. (Parece lógico relacionar aquellos animales con metabolismos más lentos como los más longevos)

Dieta: sí, la dieta marca una gran diferencia, no es ninguna sorpresa. Conocemos que unos buenos hábitos alimenticios se relacionan directamente con una disminución del riesgo asociado a múltiples patologías, parece que los alimentos con un menor grado de proceso y de procedencia natural, son las mejores herramientas para alcanzar un mejor estado de salud.

Ejercicio: los efectos del ejercicio son difíciles de cuantificar, pero no hay duda de que prolonga la vida y la salud, obviamente, siempre debemos hablar con cautela, ya que la calidad del ejercicio es muy importante en este caso. El trabajo de fuerza ha demostrado ser una de las herramientas más poderosas para mejorar la calidad de vida de las personas y disminuir el riesgo de desarrollar sarcopenia, y otro tipo de patologías de diferente índole, aun así es importante tener en cuenta la cantidad de trabajo óptima (hormésis). 

Herencia: al contrario de lo que muchos piensan, el tiempo que viven o vivieron tus padres parece jugar un papel mucho menor en la determinación de tu esperanza de vida de lo que podrías haber adivinado: menos del 10%.

Ingesta de fitoquímicos: cientos de estudios han demostrado que ciertos carotenoides y polifenoles mejoran la salud y aumentan la “vida útil” de las personas, es decir mejoran nuestro estado de salud y lo prolongan en pequeña medida. Buenas noticias, sin duda ya que los fitoquímicos son quizás los compuestos más fáciles de estudiar, probar e implementar.

La pregunta entonces es, ¿Cuáles han demostrado tener el mayor efecto?

Estate atento a nuestros siguientes post para conocerlos.

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