Puedes Reprogramar Tus Genes Haciendo Deporte

Seguramente, cuando hablamos de reprogramar genes, lo primero que se te venga a la cabeza es algún tipo de mutación del ADN por la picadura de una araña para convertirte en Spiderman, o la manipulación genética para elegir el sexo o el color de ojos de un bebé.

Nada más lejos de la realidad, sabemos que tenemos la capacidad de modificar o alterar la expresión de nuestros genes sin necesidad de recurrir a ningún laboratorio, el simple hecho de realizar ejercicio, gestionar el estrés, dormir bien y comer de forma saludable, ya modifica nuestra expresión genética de forma radical.

Nuestro ADN es el mapa genético que contiene las instrucciones de nuestro organismo para la síntesis de proteínas, como ya hemos hablado en alguna ocasión, las proteínas son cadenas de aminoácidos que permiten que nuestro cuerpo tenga vida.

Cualquier proceso en nuestro organismo está mediado por estas moléculas, y funcionan como mensajeros, estructuras, catalizadores o reactivos, entre otras funciones.

La epigenética es aquella parte de la genética que estudia la expresión de nuestros genes, ya que no es necesario modificar el ADN para que un determinado gen pueda o no expresarse.

Cuando pensamos en un gen como si se tratase de un interruptor que activa una determinada señal, como una alarma o la apertura de la puerta de un garaje, nosotros tenemos la capacidad de apretar el interruptor o no apretarlo. Por tanto, también podemos activar la expresión de algunos genes, a través de nuestras acciones, indicándoles que produzcan o no produzcan proteínas, o incluso decirles qué cantidad de proteínas queremos que produzcan.

Por ejemplo, sabemos que la myostatina es una proteína que se produce en las células de las fibras musculares que detiene el crecimiento de la masa muscular, pero se ha comprobado que podemos generar un descenso de los niveles de esta proteína a través de entrenamiento de fuerza, especialmente a través de la hipertrofia. Esto sería un claro ejemplo de cómo un factor externo puede generar una respuesta en la expresión genética.

A través del ejercicio podemos modificar la expresión de muchos de nuestros genes generalmente asociados a procesos negativos, y de esta forma paliar e incluso revertir estos procesos.

Uno de los factores de riesgo con mayor repercusión sobre nuestra salud es la sarcopenia, enfermedad caracterizada por la pérdida de masa muscular, y asociada a un sinfín de patologías que cursan con una gran morbilidad asociada como son la diabetes Mellitus, la obesidad, el cáncer, o las enfermedades cardio-metabólicas.

A través del ejercicio, podemos modificar la expresión de los genes que provocan este tipo de enfermedades, reduciendo su impacto sobre nuestra salud y consiguiendo cambios mesurables en los síntomas y signos de las enfermedades.

Por ejemplo, debido a la metilación, los genes encargados de la reparación del ADN en las células cancerosas se encuentran inactivos, a través del ejercicio podemos evitar que se produzca esta reacción de hiper o hipometilado permitiendo que el ADN sea reparado y evitando la carcinogénesis.

También conocemos la importancia del ejercicio sobre la inflamación, señal que si no está bien regulada puede originar múltiples enfermedades. La molécula del ARN, es la encargada de ejecutar las instrucciones del ADN para la fabricación de las proteínas. Para regular este proceso intervienen las moléculas de microARN que también pueden ser modificadas a través de ejercicio de alta intensidad, reduciendo la producción de factores inflamatorios en las células sanguíneas.

Cómo ya hemos hablado en otros posts, también conocemos la implicación de las células musculares en el papel de la resistencia a la insulina y cómo la actividad física mejora la respuesta y hace a las células mucho más sensibles a esta hormona.

En la obesidad la activación o no de varios genes determinan la lipogénesis, es decir la síntesis de grasas, y existe evidencia científica de que el ejercicio origina cambios sobre la expresión de estos genes ayudando a revertir el proceso de la enfermedad.

Como vemos, el papel del ejercicio físico sobre nuestra genética es innegable al igual que muchos otros factores que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud.

Las recomendaciones son bastante claras a la hora de evitar cualquier trastorno de salud, practica ejercicio físico con regularidad, sobre todo entrenamiento de fuerza lleva una dieta saludable con suficiente proteína, evitando azúcares refinados y grasas saturadas, descansa de forma correcta, regulando tus biorritmos y exponiéndote a la luz solar al menos 20 minutos al día y por último haz una buena gestión del estrés, busca entornos positivos y modula las emociones.

Referencias.

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