Señales De Que Sufres Un Sobreentrenamiento

En muchas ocasiones pensamos que cuanto más entrenemos, mejores resultados tendremos, en este caso la filosofía del más es mejor, nos puede llevar a un estado de sobreentrenamiento, alejándonos de nuestras metas y en muchos casos terminando en lesiones o produciéndonos una enfermedad más grave derivada del sobre esfuerzo.

Hoy en día, frases como el “No pain, No gain” forman parte de los estandartes de muchas personas que dan todo lo que pueden durante sus entrenamientos y van más allá. 

Jornadas maratonianas de entrenamiento cardiovascular junto con entreno de fuerza, dobles sesiones, varias horas de entrenamiento al día durante toda la semana más actividad extra los fines de semana, sin descansos correctos, ni una alimentación acorde a todo el sobreestímulo que están generando. Esto sólo puede acabar mal, acabar en un proceso que conocemos como sobreentrenamiento.

¿Cómo podemos detectar si estamos sobre entrenados?

- Progreso.

Una de las variables que podemos detectar de forma sencilla consiste en evaluar nuestro progreso, los periodos largos de estancamiento que no parecen mejorar por más horas que sigamos dedicando a nuestra rutina y que nos están llevando incluso a empeorar muchas marcas, son una señal bastante ligada a un estado de sobreentrnamiento.

- Dolor crónico.

 Tras un entrenamiento, es normal que tengamos ligeras molestias o agujetas musculares que suelen aparecer a las 24/48 horas si hemos trabajado con intensidad o si hemos introducido ejercicios nuevos, pero una de las variables que podemos detectar en el estado de sobreentrenamiento es el dolor muscular que nos suele desaparecer a las 48 horas o que es de carácter crónico, no debe normalizarse ni debemos entrenar con dolor, ya que puede desembocar en una lesión mucho mayor.

- Lesiones.

A colación del apartado anterior, si sufrimos un proceso de sobreentrenamiento, una de las señales de alerta que se producen en muchos casos son encadenar procesos de lesiones o sufrir constantemente contracturas, calambres o tirones, entre otros. La falta de una recuperación correcta hace que no nos adaptemos al entrenamiento de forma adecuada y se produzcan este tipo de lesiones.

- Enfermedades frecuentes.

Otra de las señales de alerta de un proceso de sobreentrenamiento es un sistema inmune debilitado, la falta de recuperación hace que nuestras defensas bajen de forma drástica y que a menudo estemos sufriendo resfriados, catarros o contraigamos virus de manera mucho más sencilla.

- Falta de sueño.

Durante el sobreentranamiento, estamos produciendo un estrés enorme a nuestro organismo, debido a esta hiperactivación en la que se encuentra nuestro sistema nervioso, una de las primeras señales que podemos detectar es que, a pesar de la fatiga que padecemos, tenemos una falta de sueño muy acusada, nos cuesta conciliar el sueño lo que nos lleva a un ciclo que intensifica cada vez más este estado.

- Alteraciones de los biomarcadores.

Debido al gran estrés que padece nuestro organismo se empiezan a producir desbalances a nivel fisiológico que incluyen una menor sensibilidad celular a las hormonas, como la insulina, generando un incremento de resistencia a la misma y por lo tanto una peor partición y asimilación de los nutrientes, incremento en los niveles de colesterol de baja densidad e incluso aumentos en la proteína C reactiva, marcador principal de estados inflamatorios. Además, nuestro sistema circulatorio, completamente ligado a las funciones del sistema nervioso, se encuentra estresado, de tal forma que, otra de las señales que podemos identificar, es una frecuencia cardiaca en reposo más alta de lo normal.

- Ganancia de peso en forma de grasa.

A consecuencia de la alteración de nuestra fisiología, las hormonas estresoras como el cortisol se ven incrementadas, esto, en combinación con una menor capacidad para gestionar los nutrientes, es el ambiente idílico para acumular una buena cantidad de grasa durante este estado.

- Bajo estado anímico.

Durante los procesos de sobreentrenamiento, al igual que ocurre con el resto de hormonas, se produce un gran desajuste en nuestros neurotransmisores como la serotonina o la acetilcolina vinculadas también a nuestro sistema nervioso. Es normal que suframos grandes cambios de humor, depresión, enfado….

Si te sientes identificado con estas señales, no lo dejes pasar, es hora de tomarse un respiro y quitar el pie del acelerador.

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