Estancamiento En La Pérdida De Grasa

Seguro que muchos de vosotros habéis pasado por esta situación o quizás si habéis llegado hasta este post, es porque os encontráis en ella. Quizás lleváis un tiempo estancados en una fase de pérdida de peso y no estáis viendo que la báscula baje, es más, seguramente pueda haber aumentado algo vuestro peso desde que os estancasteis. Tranquilos, hoy os explicaremos cuál es el motivo de ésta situación y cuál es la estrategia a seguir para revertirla y que vuestra mejora de la composición corporal tenga éxito.

A priori cuando queremos bajar de peso lo primero en lo que pensamos es reducir nuestra ingesta calórica, poco a poco, disminuimos la cantidad de comida que ingerimos, está estrategia lógicamente siempre va a llevarnos a una reducción de nuestro peso corporal, ya que nuestro organismo debido a la actividad que realizamos y a nuestras funciones vitales, va a oxidar energía, ya sea la que tenemos almacenada en forma de tejido adiposo y glucógeno, llevándonos a una disminución del peso corporal, o la que directamente ingerimos a través de la comida.

Pero...¿Qué ocurre cuando llevamos demasiado tiempo reduciendo nuestras calorías o las hemos reducido demasiado?

Te sonará esta situación; ¨- llevo varios días estancado, voy a quitar los hidratos¨ o ¨- voy a bajar más las calorías¨. Esta situación a largo plazo es completamente insostenible, llegará un momento en que no podamos reducir más nuestra ingesta calórica y el proceso de pérdida de grasa se vaya al traste, tanto por el desajuste metabólico que esta situación va a provocarnos como por la incapacidad de mantenerla en el tiempo.

Antes de nada, necesitamos saber, de manera básica, como funciona nuestro organismo.

El cuerpo necesita una cantidad de energía para realizar sus funciones básicas, por el simple hecho de estar vivo, nuestro organismo consume energía para todos sus procesos, si a esto le añadimos las actividades diarias que realizamos y que requieren más energía como caminar, comer, hablar, pensar, etc. Entenderemos, que es necesario introducir la cantidad necesaria de comida para que estos procesos se realicen de manera adecuada. 

Nuestro cuerpo es muy inteligente, y muy eficiente, ya que se adapta a las situaciones que pueden comprometer su funcionamiento de diversas maneras, una de ellas se da cuando nosotros limitamos nuestra ingesta de energía, o lo que es lo mismo, la cantidad de comida que ingerimos, y lo hace a través de un descenso en la tasa metabólica, ralentizando de esta manera el metabolismo y deteniendo nuestra progresión en la pérdida de grasa y generando un entorno propicio para todo lo contrario, el almacenamiento de la misma. Es como si se defendiese porque le estamos quitando algo que es suyo. Por este motivo, la poca cantidad de energía que le introduzcamos a través de la comida tenderá a preservarla para realizar sus funciones vitales y no la empleará en la oxidación de grasa que es lo que estamos buscando.

Algo muy común y claro marcador de cuando nos encontramos en estas situaciones es el desajuste hormonal, que nos hace estar deprimidos, con falta de ánimo, falta de energía, bajo líbido en el caso de los hombres, o amenorrea en el caso de las mujeres.

¿Qué debo hacer para revertir esta situación?

Lo primero es intentar no llegar nunca hasta este punto, para ello debemos detectar si la estrategia que estamos empleando en nuestra pérdida de grasa es la adecuada o nos está llevando a esta tumba metabólica.

Si hemos caído en esta situación, debemos salir cuanto antes, reeducando nuestra conducta y nuestra dieta.

Para ello debemos ajustar nuestra dieta a nuestras actividades (entrenamiento, tipo de trabajo, estilo de vida, estrés) creando el entorno adecuado para que nuestro cuerpo mejore su composición de la mejor manera posible.

Es cierto que para que se de una pérdida de grasa, necesito consumir, de manera general, menos calorías de las que mi metabolismo gasta, pero esta situación no la vamos a generar de manera lineal.

Para que nuestro cuerpo no llegue a la situación que hemos contado, vamos a llevar un patrón ondulatorio en nuestra alimentación, en cuanto a macronutrientes y a calorías, de tal forma que cada 4 o 5 días realizaremos recargas. Durante estos días aumentaremos, de manera controlada, nuestra ingesta calórica, en especial, si nuestra dieta es reducida en hidratos de carbono, este día aumentaremos su consumo para que nuestro metabolismo siga funcionando de manera correcta, pero insistimos, siempre utilizando esta estrategia dentro del contexto propicio para la pérdida de grasa.

Debemos ser conscientes de que la idea general es que nuestro organismo tenga una partición eficiente y adecuada de los nutrientes, lo que significa, que sea capaz de oxidar la grasa de manera adecuada, utilizar la proteína para la reparación de tejido y almacenar los hidratos de carbono en forma de glucógeno.

De esta forma nuestra tasa metabólica se verá incrementada y podremos tener una ingesta calórica mayor, sin miedo a que se almacene en forma de tejido adiposo, es decir comer más sin miedo a ganar grasa.

Te adelantamos que las pautas generales para alcanzar esta situación dependen fundamentalmente del correcto funcionamiento de nuestras células y nuestras hormonas por lo que la micro nutrición, la flora y el entorno intestinal, la actividad física, sobre todo el entrenamiento de fuerza, y el manejo del estrés son las claves a tener en cuenta que te contaremos en próximos posts.

Tags: salud

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