La Fuerza, El Fármaco Imprescindible

La Fuerza, El Fármaco Imprescindible

Retomamos uno de los temas más importantes del mundo de la salud, el trabajo de la fuerza, y que mejor manera de hacerlo citando un texto que nos ha encantado y que sintetiza y refleja de manera clara lo que supone la fuerza.

“Todo el mundo debería de entrenar fuerza, independientemente de la edad, sexo o condición. Obviamente adaptado al contexto individual de cada uno, pero todo el mundo debería entrenar fuerza. Si la gente supiese la importancia del tejido muscular en la salud, habría más lista de espera para apuntarse a un gimnasio que para coger cita en el médico u hospital”

Ismael Galancho.

Hace  meses, se publica un estudio en reino unido acerca del gasto sanitario  anual por persona relacionado con la  sarcopenia, y es que la falta de fuerza en las personas mayores está asociada con un incremento del coste sanitario y social de alrededor de 2.500 millones de libras.

Si extrapolamos estos datos al resto de Europa, probablemente el gasto se incremente de manera exponencial, lo que supone unas pérdidas anuales enormes para los estados financieros y sanitarios de cada país, hecho que se podría regular y solucionar con una adecuada política de educación de la salud, implementando las medidas que eviten la prevalencia de sarcopenia y debilidad muscular en las personas, no solo mayores, sino en toda la población, especialmente en los más jóvenes para prevenir, educar y disminuir este gran impacto económico.

Y es que no es de extrañar que nuestro cuerpo se deteriore en gran medida cuando no se promueve el ejercicio y trabajo de la fuerza, ya que impacta directamente en muchas de las patas de nuestro organismo como son el sistema hormonal, el sistema musculo-esquelético y el sistema metabólico entre otros.

Una vez pasamos la pubertad tanto hombres como mujeres comenzamos a desarrollar una pérdida de nuestra masa ósea y muscular de alrededor de un 1% anual, cifra que va incrementando a medida que envejecemos, la herramienta ideal para prevenir y revertir esta pérdida es el entrenamiento y el desarrollo de la fuerza con una frecuencia de trabajo de 3 a 4 días por semana, intercalando suficiente tiempo de descanso entre entrenamientos para la adaptación, mejora y recuperación de nuestro organismo, que se verá recompensado con todos los beneficios del trabajo de fuerza.

Las últimas investigaciones demuestran que el envejecimiento está relacionado con déficit psicológicos, motores y funcionales que incrementan en gran medida diferentes tipos de incapacidades, la fragilidad generalizada y el riesgo de caídas, este hecho que conocemos y aceptamos políticamente como correcto debería ser combatido a través de los medios de información de la salud, promoviendo el ejercicio de fuerza y desterrando la mentalidad actual que propone que envejecer va ligado a disminuir los hábitos de una vida activa, acercándonos al uso de  herramientas que nos ayuden en nuestra movilidad diaria, como bastones, andadores o sillas de ruedas, que poco a poco aumentan la distancia de la grieta que nos une a la vida y nos apaga. La actuación frente a esto ha de ser concisa y clara, se debe promover la longevidad y para ello hay que estar activo y fuerte no solo físicamente, si no mental y socialmente, debemos mantener nuestro organismo en condiciones ya que la vida es actividad y los beneficios que nos aporta un trabajo de fuerza adecuado son vida.

Una buena línea para mostrar los distintos beneficios del entrenamiento de fuerza es empezar por el impacto que éste genera sobre nuestro metabolismo corporal y sobre nuestra masa, ayudándonos a mantener un peso saludable, gracias al aumento de la quema de calorías durante el ejercicio y después del mismo, lo que se traduce también de manera directa en una figura mucho más moldeada debido a la tonificación de los distintos músculos implicados.

Debido a la frecuencia del entrenamiento y nuestra adaptación conseguiremos grandes beneficios en el manejo de nuestra glucosa, de esta forma lucharemos contra enfermedades como la diabetes tipo II, mejorando la capacidad de nuestras células para oxidar este nutriente y haciendo nuestras células más sensibles a la insulina, por lo que nuestro páncreas también necesitará trabajar menos y disminuir los esfuerzos.

Otra de las ventajas que obtendremos sobre nuestro organismo será la reducción de los niveles de colesterol LDL, hasta cifras saludables, debido a que el entrenamiento de fuerza genera una respuesta antiinflamatoria, los niveles de éste mejorarán ayudando a mantener nuestro sistema cardiovascular en condiciones óptimas.

De la misma manera mejora la conversión de Hormona T4 a T3 en el hígado, riñones y músculos por lo que nuestro metabolismo trabajará de manera eficiente y con unos niveles de energía correctos.

Como hemos mencionado, el trabajo de la fuerza tiene una respuesta antiinflamatoria sobre el organismo, hecho que unido al desarrollo e incremento de la masa ósea y muscular provoca una sinergia que ayuda a mantener y disminuir síntomas relacionados con diferentes patologías óseas, articulares y estructurales como pueden ser la artritis, la osteoporosis y el desarrollo de dolencias musculares relacionadas con la posición.

Permite mantener unos niveles adecuados de presión arterial, mejorando o evitando en muchos casos cuadros de hipertensión y lo que esto supone para nuestros órganos. Así mismo reduce los niveles de ansiedad y estrés provocados por la actividad diaria y un estilo de vida ajetreado.

Fortalece nuestro sistema inmunitario, protegiéndonos ante enfermedades e infecciones, así como reduce los niveles de estrógenos, y la relación de estos con enfermedades como el cáncer. Aumenta los niveles de testosterona, y hormona del crecimiento lo que promueve una vez más la oxidación de grasas que junto con el incremento de las endorfinas va a provocar un estado de bienestar muy marcado y en caso de las mujeres mejora y reduce los molestos síntomas del síndrome premenstrual y la menopausia.

A nivel motor y mecánico, produce un aumento de la coordinación, el equilibrio y la postura corporal, siendo una de las herramientas más empleadas actualmente en la lucha de muchas enfermedades degenerativas del sistema motor.

Por último, queremos señalar el aumento de energía y la mejora sobre los niveles de descanso que el entrenamiento de fuerza produce.

En givemefit, somos adictos a la salud y al deporte y te recomendamos de manera encarecida que dejes un espacio en tu vida para mejorar tu salud con el mejor antidepresivo y fármaco del mercado, el trabajo de fuerza.

Anímate y empieza tú también a disfrutar de todos estos beneficios.

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